Casas Internacional 90: GONZALO MARDONES
Las grandes obras de arquitectura dan la sensación de ser vaciados del cielo. No es sólo la tracción de la gravedad de la tierra, sino sobre toda la impresión de un descenso como si entre esa obra y su puesta en el mundo sólo mediara un hálito en el cual está suspendido el cosmos entero, la historia, los paisajes, nuestras miradas. Esa sensación es la que a menudo provocan las construcciones de Gonzalo Mardones. Frente a los bloques esculpidos entre las rocas de sus casas de Cachagua, al dibujo impresionante del Museo Interactivo "El Mirador", del Colegio Nido de Aguilas o de la Residencia de la Embajada de Chile en Alemania, se llega casi a tener la sensación física de que a la mole concreta del cielo le fue arrancada una forma, un bloque, una estructura y que es ella la que está frente a nuestros ojos.
Creo que es esta inversión, la de obras que parecen ser construidas desde su altura para ir levantándose para abajo, hacia la tierra, lo que le otorga a la obra de Mardones su sentido más pleno. Ello en parte se debe a que estas obras se tienen antes que nada como descendidas esculturas de luz. Es esa presencia de la luz la que parece hacer gravitar los bloques, sus contornos, sus ángulos, sus planicies, posándolos en el terreno de manera tal que lo que se hace presente es precisamente una dimensión del cielo o, en otras palabras, la interiorización del cielo y de su luz en el centro de gravedad de la tierra. Fragmento de la Introducción por Raúl Zurita
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SKU: Casas0090
ISBN: 0328-2406